«Raza» una palabra, mil significados

«Raza» una palabra, mil significados
1866-1876. «Truganini, último individuo de la raza tasmánica», imagen de la última mujer tasmana de origen de tribal, muerta en 1876. Fue tratada como una curiosidad científica y su esqueleto expuesto durante 98 años en el Royal Society Museum en Hobart (Australia). En 1976 el esqueleto fue incinerado y sus cenizas repartidas por su pueblo original. En 1997 el collar de conchas que luce en la imagen fue devuelto a Tasmania desde el Royal Albert Memorial Museum © Museo Nacional de Antropología

«Raza» una palabra, mil significados

El estudio de la diversidad biológica humana nació en el siglo XVIII asociado al término «raza» cuando todavía no se había abolido la esclavitud en EEUU y se desconocía todo sobre el genoma humano. Carl von Linneo y Johann Friedrich Blumenbach incluyeron a nuestra especie como una especie más del reino animal, pero, limitados por el conocimiento de su época e influidos por el pensamiento dominante, clasificaron su variabilidad en cuatro grandes «grupos raciales», subjetivamente clasificados por rasgos visibles, que asociaron con superioridad e inferioridad intelectual y social. Fue un periodo de auge de la migración y la conquista colonial europea, que estableció las bases del llamado «racismo científico», sobre el que se basaron las políticas de inmigración americana, las políticas de esterilización forzosa en muchos países europeos, o las leyes nazis sobre pureza racial. Cuando, se fundaron las Naciones Unidas, tras finalizar la Segunda guerra mundial, casi un tercio de la población mundial (750 millones de personas) vivía en territorios dependientes de potencias coloniales. Ese mismo año, la UNESCO publicó un documento sobre «la unidad intrínseca de la especie humana», actualizado en 1978 con el título Declaración sobre la Raza y los Prejuicios Raciales, aprobada por la Conferencia General en su vigésima reunión.

Para la Antropología biológica y Ciencias afines, el término «raza» carece de sentido biológico y se ha sustituido por el de población, pero todavía se mantiene con muchos diferentes significados. Por ejemplo, en las Ciencias sociales se mantienen «raza» y «etnia» para definir grupos humanos por sus por rasgos culturales de referencia identitaria (lengua, valores, creencias, tradiciones…), pero con frecuencia se incluyen también los rasgos morfológicos de la cara y la pigmentación como criterios de autoreconocimiento, lo que de nuevo entronca con el concepto tipológico de raza. En los registros censales de EEUU se mantiene de manera explícita, con numerosas modificaciones en el tiempo. Así, desde 2000 se pueden autoclasificar sus ciudadanos por su ascendencia recurriendo a una o varios grupos, alguno de los cuales, si bien eluden ya la palabra «raza», se describen con adjetivos tradicionales asociados a la tipología racial (europeo, africano, asiático…). Esa ambigüedad se mantiene tanto en algunos textos modernos de Antropología biológica e incluso en documentos internacionales, como en la propia Agenda 2030, en la que en varias metas ODS relacionadas con migración se propone una clasificación por raza, sin incluir una necesaria definición de su significado.

La reciente declaración de la Asociación Americana de Antropología Física (AAAP) de 2019 sobre razas y racismo, AAPA Statement on Race & Racism, es la más completa información con base científica sobre la carencia de significado biológico de raza en nuestra especie, reconoce la nefasta —pero persistente— contribución ideológica al concepto de raza desde la Antropología biológica y alerta sobre la persistencia de los conceptos relacionados con raza en la investigación científica del siglo XXI:

«The concept of race has developed hand-in-hand with racist ideologies over the last five centuries, and biological anthropology has played an important role in the creation and perpetuation of both the race concept and racist ideologies. […] Outdated and inaccurate ideas about race, and racism, still inform scientific research today, and are sometimes embedded in what otherwise appears to be “modern,” technologically-advanced science.»

El documento de la AAAP termina recordando que, aunque el concepto de «raza» carece de valor científico, sus consecuencias sobre las personas son reales, muy negativas y persistentes.

En  abril 2018 National Geographic llevó en su portada una imagen de Marcia y Millie Biggs, mellizas de madre británica y padre jamaicano nacidas en Birmingham (Reino Unido), con el siguiente  comentario: «Estas hermanas gemelas nos hacen repensar todo lo que sabemos sobre razas». [Cristina Bernis]