Posponer el matrimonio y la maternidad por la penuria

Posponer el matrimonio y la maternidad por la penuria
2003. Pese a la inminencia de una guerra anunciada (que estallaría un mes después de que la foto fuera tomada), una musulmana precede a su amiga cristiana, recién casada en Bagdad. Fotografía: José J. Revenga © José J. Revenga

Posponer el matrimonio y la maternidad por la penuria

Durante la década de los años 80 las familias nucleares eran predominantes en el país debido a la incorporación de la mujer al mundo laboral. La penuria económica favoreció la recuperación de las familias extensas: hombres y mujeres casados retornaban con sus propios hijos e hijas a la casa de sus padres a fin de hacer frente conjuntamente al impacto de las sanciones. 

Además, permanecer en la casa de los padres era la única manera de que las parejas jóvenes pudieran casarse y formar una nueva familia. Las familias extensas cumplieron así un papel fundamental en la supervivencia de sus integrantes durante el embargo, pero frenaron la modernización de la sociedad al reducir la independencia de las parejas jóvenes y la emancipación de las mujeres.

El empobrecimiento general redujo los matrimonios en el país y la fertilidad. Al término de la guerra con Irán, el gobierno iraquí impulsó una política natalista, incentivando laboral y económicamente los nacimientos. Las sanciones invirtieron la tendencia: la anticoncepción se promocionó oficialmente. Una encuesta de 1997 indicaba que el nivel de conocimiento de los métodos anticonceptivos era alto entre las mujeres iraquíes, y que una de cada tres mujeres casadas planificaba su fertilidad, la mayoría aduciendo la penuria impuesta por el embargo.