El paradigma de la transgresión (II)

El paradigma de la transgresión (II)
1999. Paso de contrabandistas por La Raya húmeda: vado del Guadiana internacional (en la comarca de Olivenza, el tramo del río Guadiana que marca la línea de frontera con Portugal no ha sido reconocido oficialmente por Portugal y se mantiene la disputa sobre la soberanía de Olivenza, arrebatada por España a Portugal en 1801, tras la conocida como Guerra de las Naranjas). Autor: Eusebio Medina © Eusebio Medina

El paradigma de la transgresión (II)

El río Guadiana ha ejercido una atracción e influencia importantes sobre las poblaciones asentadas cerca de sus riberas. El río era un punto de encuentro, de confluencia, una fuente de vida; en tomo a él se desarrollaba una importante actividad diaria, sus variadas especies piscícolas servían de alimento a las poblaciones circundantes, con la fuerza de sus aguas se activaban numerosos molinos, en sus riberas crecían en abundancia juncias, adelfas, bayones, mimbres… que se empleaban como materiales para la construcción de chozos, cestas, rejones, sillas, objetos decorativos…

Cerca del río vivían determinados grupos de personas, las cuales guardaban con él una relación estrecha, bien fuera porque su actividad diaria giraba constantemente y dependía por completo del río (caso de los pescadores y de los molineros), bien porque éste constituía el mayor obstáculo a franquear (caso de los contrabandistas), bien porque el río era el principal eje referencial sobre el que se desarrollaba la vigilancia (caso de los carabineros o guardias de frontera).