El paradigma de la transgresión (II)
El río Guadiana ha ejercido una atracción e influencia importantes sobre las poblaciones asentadas cerca de sus riberas. El río era un punto de encuentro, de confluencia, una fuente de vida; en tomo a él se desarrollaba una importante actividad diaria, sus variadas especies piscícolas servían de alimento a las poblaciones circundantes, con la fuerza de sus aguas se activaban numerosos molinos, en sus riberas crecían en abundancia juncias, adelfas, bayones, mimbres… que se empleaban como materiales para la construcción de chozos, cestas, rejones, sillas, objetos decorativos…
Cerca del río vivían determinados grupos de personas, las cuales guardaban con él una relación estrecha, bien fuera porque su actividad diaria giraba constantemente y dependía por completo del río (caso de los pescadores y de los molineros), bien porque éste constituía el mayor obstáculo a franquear (caso de los contrabandistas), bien porque el río era el principal eje referencial sobre el que se desarrollaba la vigilancia (caso de los carabineros o guardias de frontera).