El contrabando tradicional (I)

El contrabando tradicional (I)
1940. Cuadrilla de contrabandistas. Fotografía expuesta en el Museo del Café de Campomaior (Portugal). Autor: desconocido © Museo del Café de Campomaior (Portugal)

El contrabando tradicional (I)

Las cuadrillas del contrabando se fraguaron bajo una diversidad de fórmulas, desde agrupaciones más o menos estables y bien organizadas de contrabandistas a pie o a caballo, a toda una gama de asociaciones intermedias: padres e hijos, hermanos, cuñados, cuadrillas mixtas —un hombre y varias mujeres, varios hombres y mujeres, varios hombres sin formar cuadrilla, etc.—. Muchas de estas asociaciones eran ocasionales, fortuitas; no estaban diseñadas para durar y pertenecían al ámbito de lo esporádico; mientras que otras resistían bien los envites del tiempo y de la adversidad.

Las cuadrillas se diferenciaban además ya fuera por el número de miembros que la componían —desde minicuadrillas de sólo tres hombres hasta macrocuadrillas de cuarenta, cincuenta y hasta sesenta hombres—, ya por su nacionalidad —unas de mochileros españoles, otras de portugueses y otras mixtas—, por el sexo —la inmensa mayoría eran cuadrillas de hombres, aunque también hubo cuadrillas de mujeres mochileras y, excepcionalmente, parece que incluso alguna mujer integrada en cuadrillas masculinas—.

Las cuadrillas también se distinguían por el medio de transporte que utilizaban. Estaban las cuadrillas a pie y las cuadrillas a caballo; también había formas mixtas como las cuadrillas de contrabandistas a pie y a caballo. Si tuviéramos que elegir entre esta amplia gama de formas organizativas, nos decantaríamos por las cuadrillas de contrabandistas a pie, por ser la forma de organización preferente del contrabando tradicional en la frontera interior, sin menoscabo de la importancia que tuvieron las otras figuras mencionadas anteriormente.