Zambomba infantil

Zambomba infantil
2009. Zambomba infantil. Reproducción de un original, Tartanero, Molina de Aragón (Guadalajara) realizada por el maestro alfarero Luis Larriba Cabezudo. Fotografía de Miguel Ángel Fernández Auñón © Archivo Escuela Provincial de Folklore

Zambomba infantil

La caja de resonancia de barro cocido elaborada a torno, la piel curada y la colocación de los distintos elementos que conforman la zambomba son de elaboración artesanal.

La caja de resonancia puede ser de una orza del ajuar doméstico, que ha sido reutilizada como zambomba. Tiene boca amplia con borde, cuello de paredes abiertas. Su cuerpo tiende a ser globular, con estrechamiento en la zona distal y base plana y horadada. En la boca se coloca una membrana de cordero, sujetada a pieza con cuerda vegetal. Esta pieza debe haber sido previamente curada. 

Para colocar la caña, el carrizo se corta con navaja, dejando un nudo en la base y otro en el extremo superior, para que la caña no se raje. Después se sitúa el carrizo sobre la piel para centrarlo y se le da la vuelta, se palpa la hendidura de la caña, donde nace la hoja, y se introduce un alfiler resistente que atraviesa la caña, se doblan los extremos del alfiler hacia arriba formando un semicírculo y, en la parte superior del nudo, se anuda caña y piel con hilo de algodón.

Posteriormente se sujeta la piel a la orza con cuerda de esparto o con fibra vegetal. Al tiempo que dos o tres personas tensan la piel con las manos, se sujeta la piel a la orza con cuerda o hilo vegetal. Se hace una lazada, se introduce el otro extremo de la cuerda y se va tensando la cuerda. Una vez terminada la zambomba se deja orear la piel; en ocasiones se frota la piel con ajo para tensarla.

Tradicionalmente la zambomba se ha utilizado como un instrumento asociado al ciclo navideño, a la fiesta de la matanza o a la recogida de la cosecha. La aquí mostrada es de un tamaño menor para manejo de los más pequeños de las casas.