Tabas

Tabas
1977. Tabas de Casa de Uceda (Guadalajara). Fotografía de Miguel Ángel Fernández Auñón © Archivo Escuela Provincial de Folklore

Tabas

El juego de la taba se remonta más de dos mil años atrás, apareció con la romanización y se mantuvo como juego de azar entre los adultos. En principio era un juego exclusivo de niñas y jovencitas. La taba es un hueso que se encuentra en el tarso de las reses pequeñas, cordero, carnero, cabrito y, en ocasiones, cerdo. Cada cara tiene un nombre, la cóncava, «inocente»; la convexa, «culpable»; la que tiene forma de «S», «rey»; y, la lisa, «verdugo».

Es un juego en el que se juega en corro, pero con una única taba (en otros lugares se pueden emplear más tabas y con diferentes nombres a las caras). Las posiciones más difíciles de obtener se denominan rey y verdugo, y las dos surcadas inocente y culpable. Se lanza la taba por turnos hasta que dos de los jugadores sacan rey y verdugo y consiguen los respectivos cargos. A partir de ese momento solo tiran la taba por turno el resto de los jugadores. Si un jugador saca inocente pasa el turno al siguiente. Pero si el jugador obtiene la posición culpable pierde, y recibirá como castigo varios golpes con una correa. La cantidad, intensidad y lugar del cuerpo donde se recibirán los golpes de correa son decididos por el rey y ejecutados por el verdugo. Cuando otro jugador obtiene las posiciones rey o verdugo gana el puesto y puede tomarse la revancha en los siguientes turnos de los castigos recibidos hasta el momento.

Es un juego que puede parecer a nuestros ojos un tanto cruel, pero que enseña a actuar con cautela y proporción, a no tomarse la justicia por su mano y ejecutarla a su antojo.