La madre de todas las fibras

La madre de todas las fibras
2009. Livia Forte y su hermana mientras tejen la ‘stramma’. Fotografía Dario Novellino @ Dario Novellino

La madre de todas las fibras

El Ampelodesmos mauritanicus es una gramínea de gran tamaño cuyo nombre tiene origen en dos palabras griegas àmpelos (viña) y desmòs (lazo o atadura). De hecho, hasta muy recientemente los agricultores de la zona utilizaban las fibras de Ampelodesmos para atar las viñas, y otra plantas, a los postes de madera. Es interesante señalar que mientras que la cestería es una actividad masculina, el trabajo con Ampelodesmos (localmente conocido como stramma) es estrictamente femenino. En general, cuerdas de pequeño tamaño (fununciéglio)  tenían una amplia variedad de usos en el mundo agrícola. Unas cuerdas fuertes denominadas funa a dùje lippe estaban formadas por dos grupos de filamentos y se utilizaban para actividades diferentes como el atado de las ramas de los frutales al tronco para evitar que se rompieran. Para producir las cuerdas más fuertes, el artesano empezaba a trabajar con unas doce hojas de Ampelodesmos, arrollándolas y colchándolas hasta conseguir un cordón de dos filamentos. Otro tipo de elaboración era la denominada trézza (trenza) en la que se utilizaba una aguja de hierro larga y curva para insertar nuevas fibras durante la operación. Las fibras se tejían en forma de trenza produciendo, al final, una cuerda que se arrollaba alrededor de las garrafas para protegerlas y para a su vez proteger el vino y el aceite del contacto directo con la luz. La elaboración de una trenza de gran tamaño (seis o siete manojos de hojas majadas) servía para fabricar la jéttola (pleita) utilizada después para la realización de espuertas (spòrta) para burros y mulos. La unión de diferentes pleitas daba lugar a la creación de felpudos (spaselle) y de un tipo de bandeja cuadrada y plana spasèlle en la que los pescaderos disponían su mercancía. 

Antiguamente, el pescado se vendía también en contenedores flexibles de stramma. En la región existían, además, otros objetos realizados con estas fibras como las bolsas de la compra, sombreros, canastas de tamaño mediano y sin asas para el pan, huevos y setas, cestos cilíndricos de hasta dos metros de altura para almacenar leguminosas y cereales, sillas de montar para caballos y burros. Tenía también una utilización en los techados de las cabañas de piedra de los pastores (pagliare). Existían además otros tipos de usos, como una escoba en miniatura utilizada como una defensa mágica contra las brujas (janare) y —también– otra tipología de escoba empleada para limpiar la chimenea, o un tipo más largo para limpiar el horno de pan, y finalmente una escoba de factura más burda usada para limpiar los barriles de vino.  El comercio de Ampelodesmos fue importante hasta mediados de los años 50 tanto en Maranola como en los pueblos de la zona (Trivio, Castellonorato, Itri, Ventosa, SS. Cosmo e Damiano). A partir de los años 60 del pasado siglo, la llegada de materiales sintéticos, como el nylon, provocará la desaparición de este comercio. 

 

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