La frontera actual: preservar la Memoria Social de La Raya
Actualmente, la frontera luso-española interior es una frontera fantasma como consecuencia de la integración de España y de Portugal en la Unión Europea y aquel contrabando ancestral, practicado durante siglos e integrado en la economía, en las costumbres y en la vida cotidiana de las poblaciones rayanas durante siglos, se ha desvanecido del todo recientemente.
El desmantelamiento de los controles aduaneros y el libre tránsito de personas y de mercancías por la antigua frontera no significa que haya desaparecido la frontera política entre los Estados. Lo que está sucediendo más bien es que, al mismo tiempo que se han incrementado exponencialmente los intercambios de largo alcance —especialmente los flujos de capital y de comercio — en detrimento de las economías locales fronterizas, se han reforzado sustancialmente las fronteras identitarias y culturales; diluyéndose progresivamente los tradicionales paisajes culturales, las culturas de frontera y la misma memoria social. Por ello, es una obligación inexcusable dar a conocer los testimonios de la gente corriente, generalmente analfabeta y anónima, de los excluidos de la historia oficial, para preservarlos del paso del tiempo y del olvido y dejar así constancia de una parte esencial de la Memoria Social de La Raya.