El contrabando tradicional (y IV)

El contrabando tradicional (y IV)
2012. Recipientes de café torrefacto expuestos en el Museo del Café de Campomaior (Portugal). Autor: Eusebio Medina © Eusebio Medina

El contrabando tradicional (y IV)

Son múltiples y diversas las mercancías de contrabando que pasaron por la frontera interior: contrabando de ganado, de cereales, de armas, de caballos, de comestibles diversos, de sal, de tabaco, de paños y muselinas, de lencería fina, de juegos de cama, de toallas, de cubertería, de café torrefacto, de capitales, de personas… Estas fueron variando a lo largo del tiempo y de los distintos tramos de frontera, en función de la demanda y de la evolución del valor de las respectivas monedas: el escudo portugués y la peseta española. Además, hemos identificado otras mercancías insólitas de contrabando, tales como camiones por piezas, planchas de cobre, wolframio, piedras de mechero, hilo de coser, chatarra, diamantes, máquinas de coser, cazadoras de cuero, loros y serpientes tropicales, una virgen de Fátima y hasta un importante político portugués cruzó la frontera por el río Caia hacia Portugal a hombros de un mochilero de Elvas.

Lo normal era contrabandear con varios productos al mismo tiempo y en ambas direcciones; aunque algunos contrabandistas se especializaron en determinados artículos como: el ganado, el tabaco, el cobre, el wolframio, el café… Hubo varias cuadrillas de mochileros que trabajaron durante muchos años exclusivamente para las industrias torrefactoras de café ubicadas en la frontera, especialmente en el eje que forman las ciudades de Elvas, Campomaior y Portalegre, todas ellas en Portugal.