El bautismo de urgencia
V Acogida y primeros vínculos
Si el parto es la salida al mundo, el bautismo abre las puertas del Cielo. Abundan los testimonios en los que la matrona asume ambos cometidos. En algunas décadas del siglo xvii, hasta una sexta parte de los neonatos recibieron el «agua de socorro» al poco rato de nacer o incluso antes de haber llegado a salir por completo del seno materno. Había que dejar el paso franco a la salvación a toda costa. Importaba entonces —y mucho— el primer examen del nonato y el dictamen de la partera sobre su condición. Importaba que la partera, de ver al bebé en peligro de muerte, actuara con resolución y presteza.
La atención al sacramento impregnaba toda la escena del alumbramiento. Esto confería al acontecimiento un carácter religioso y ensalzaba la autoridad femenina de la matrona. ¡Ay de aquella que se viera acusada de negligencia o incluso de alterar el ritual por instigación diabólica! [Wolfram Aichinger]