Nuestra forma de gobierno
Cuando nos cruzamos con la gente del barrio, cuando hablamos con compañeras de trabajo o, cuando charlamos con la familia, ¿convivimos? O tal vez ¿sólo coexistimos? Convivir implica organizarse, conflicto y crisis, pasar de las acciones individuales a las acciones colectivas y ordenadas, persiguiendo unos objetivos comunes que no se corresponden necesariamente con el provecho individual. La fuerza del grupo reside en su capacidad de salir reforzado de estas situaciones conflictivas, inherentes a la convivencia.
Desde que la Asociación Vecinal de Manoteras, La Soci, soñó el huerto, se decidió que este sería comunitario, y que su funcionamiento sería asambleario. Para esta nueva comunidad era la primera vez, y participar en la asamblea, autogestionarnos, exponernos y empatizar con puntos de vista tan dispares, nos ha transformado completamente.
Los objetivos que pactamos como grupo, los conflictos derivados de la convivencia o las nuevas preocupaciones pasan a formar parte de nuestra identidad. No es necesario participar en estos espacios desde una conciencia política intencionada para que se produzcan determinadas transformaciones, la política sin querer.
El carácter abierto del propio espacio facilita un lugar seguro para las personas menos tendentes a ser partícipes. No se pide más que lo mínimo: asistir a alguna asamblea y ayudar de vez en cuando con las tareas comunes. Lo que también nos enseña a los demás a respetar los distintos ritmos.
El HCM se convierte en una escuela de ciudadanía, dónde aprender a debatir, e incluso discutir fuertemente, desde el cariño, el reconocimiento y relaciones sólidas con mil años y experiencias a cuestas.