La frontera interior luso-española

La frontera interior luso-española
2008. Panorámica de la campiña de Valencia de Alcántara (en España) y de la Sierra de San Mamede (en Portugal). Autor: Eusebio Medina © Eusebio Medina

La frontera interior luso-española

La frontera interior luso-española con sus 1.234 kilómetros de longitud y casi ochocientos años de historia es la más antigua y extensa de la Europa comunitaria.  Dicha frontera, a pesar de que discurre en gran parte por los cauces de numerosos ríos y riberas, no es una frontera definida o determinada sólo ni principalmente por la orografía, sino que ha sido y es, sobre todo, una frontera de carácter político, histórico y cultural.

La historia de esta frontera registra numerosos conflictos y escaramuzas, desencuentros donde lo político y lo militar han jugado un papel relevante, forjando un carácter desconfiado, excluyente y destructor, imponiendo una frontera bélica como línea divisoria entre reinos hermanos de sangre y de fe, pero enfrentados en lo material y cotidiano, donde «el otro», se vislumbró como enemigo potencial y permanente, donde las fronteras mentales y psicológicas acabaron separando de manera más efectiva que las barreras físicas o geográficas. No obstante, en La Raya, junto a la frontera política y conflictiva se desarrolló una frontera osmótica, permeable, llena de encuentros y de oportunidades. Esta es la frontera del comercio y del contrabando tradicional, de los «cotos mixtos» y de los «povos promicuos» («pueblos promiscuos», que es el término histórico y legal que define a las localidades divididas exactamente por la línea fronteriza entre España y Portugal) ; es la frontera del entendimiento, de los casamientos transfronterizos y de las alianzas tácitas.