Abrazar un árbol
Para nosotras y nosotros, la naturaleza es muy importante. Nasko, uno de los visitantes más asiduos de las reuniones de Kukuryak, tiene una conexión profunda con ella. Cuando el grupo salió a Druzhba, un suburbio de Sofía, una de las primeras fotos que quiso sacar fue la de él abrazando un árbol.
Al abrazar el abedul, obtiene energía de él. «Medito, busco la paz», dice Nasko. Así es como se sumerge en la naturaleza. Este momento es muy especial para él. «Solo he entrado en contacto con la naturaleza de manera parcial y temporal», dice. Abrazar árboles es una práctica habitual para Nasco, es su ritual. Lo hace en todo momento apropiado en que se encuentra rodeado de naturaleza. Los momentos más famosos fueron cuando abrazó castaños de 80 años en lugares de construcción, como un encuentro final poco antes de que los cortaran.