Luz que nace de dentro. Miradas desde la Cañada Real

¿Qué imágenes aparecen en nuestra mente cuando pensamos en la Cañada? Es difícil que lo que aparezca, no sean imágenes preconcebidas sin prejuicios o estereotipadas. Tal y como apuntó tío José Heredia, nuestra mirada (la no-cañadiense) «se apoya perezosamente en los prejuicios, tópicos y arquetipos más deleznables, para alimento de una vidriosa comodidad del pensamiento».

La Cañada Real Galiana, antigua vía pecuaria que atraviesa el sureste del área metropolitana de Madrid, es hoy un territorio plural, complejo y profundamente vivo. Tras perder su función original a mediados del siglo XX, comenzó a poblarse con familias procedentes del éxodo rural que buscaban un lugar donde asentarse. Décadas más tarde, nuevos movimientos migratorios encontraron también en este espacio una oportunidad para construir un hogar en los márgenes de una ciudad en constante expansión que no les dejaba lugar. A ello se sumaron dinámicas sociales y urbanas que contribuyeron a concentrar en la zona algunas de las problemáticas más visibles de la exclusión. El resultado es un mosaico humano formado por generaciones de personas cuyas trayectorias vitales quedaron, por distintas razones, fuera de los cauces convencionales de la metrópoli.

La Cañada se extiende a lo largo de seis sectores, desde Coslada hasta Villa de Vallecas, cada uno con características y realidades propias. A medida que avanza hacia el sur, las desigualdades se hacen más evidentes. Al norte, los sectores 1 y 2 se trabaja en la futura consolidación e integración en el territorio. El futuro de los sectores 3, 4 y 5 continúa en debate, a pesar de los años, y el Sector 6 afronta un lento proceso de desmantelamiento. Es allí donde confluyen algunas de las situaciones de mayor vulnerabilidad, pero también donde persisten fuertes redes de apoyo, convivencia y arraigo.

En este contexto, la vida cotidiana continúa abriéndose paso entre transformaciones urbanas, procesos de realojo e incertidumbres compartidas. Sin embargo, más allá de las cifras y los titulares, existe una realidad hecha de rutinas, afectos, recuerdos y espacios vividos que rara vez ocupa el centro de la conversación.

Esta exposición nos invita a descubrir precisamente esa otra mirada, una más sencilla y costumbrista. En septiembre de 2025, el equipo técnico de Cruz Roja Española que trabaja en la Cañada puso cámaras desechables en manos de madres, niñas y niños de entre 11 y 14 años del territorio participantes en el Proyecto de Zonas Desfavorecidas y en el Proyecto de Infancia, ambos desarrollados por Cruz Roja en la Cañada Real. Con ellas recorrieron caminos conocidos, rincones cotidianos y lugares significativos, dejando que fueran sus propios ojos quienes narraran la experiencia de habitar este entorno, haciendo eco de sus huellas. Del conjunto de fotos tomadas se seleccionaron las incluidas en esta exposición, desconociéndose la autoría de estas. Cada foto se asocia al proyecto con el que se realizó.

La singularidad de esta propuesta reside también en quién sostiene la cámara. En lugar de observar la Cañada desde fuera, son sus propias habitantes quienes deciden qué merece ser mirado y recordado. Cada fotografía supone una elección: un camino recorrido a diario, una esquina familiar, un paisaje que cambia con la luz, un detalle que normalmente pasaría desapercibido. Juntas, estas imágenes conforman un relato coral que nos acerca a una realidad compleja desde la experiencia cotidiana de quienes la conocen mejor.

La fotografía se convierte así en una herramienta de expresión y de memoria. No pretende documentar exhaustivamente un territorio ni explicar sus problemáticas, sino capturar fragmentos de vida, instantes que hablan de pertenencia, de arraigo y de la relación íntima que cada persona establece con el lugar que habita. Frente a las narrativas externas que con frecuencia reducen la Cañada a una única historia, estas imágenes revelan experiencias, sensibilidades y formas de habitar el espacio.

Más que respuestas, las fotografías plantean preguntas. Nos invitan a detenernos, a observar con calma y a cuestionar nuestras propias ideas previas. ¿Qué decidimos mirar? ¿Qué dejamos fuera del encuadre? ¿Cómo cambia nuestra percepción cuando la realidad es contada por quienes la viven en primera persona?

Sin grandes discursos ni explicaciones. Sin retratos que dirijan nuestra atención hacia una historia concreta. Sin textos que las acompañen, aquí las fotografías hablan por sí mismas: de paisajes, detalles, encuentros, colores y emociones. Hablan de pertenencia, de memoria y de la belleza que puede encontrarse en lo cotidiano. Luz que nace de dentro. Miradas desde la Cañada Real es una invitación a mirar de nuevo. A dejar de observar la Cañada desde la distancia para acercarnos a ella a través de quienes la viven. Una oportunidad para descubrir un territorio más allá del estigma y reconocer la dignidad, la creatividad y la humanidad que habitan en cada una de estas imágenes.

María Puig Batalla, responsable del Proyecto Discriminación Racial y Racismo Estructural Cañada Real, Cañada Real Sector 6, de Cruz Roja Española.