Sin foco

Sin foco
2025. Una escena de interior borrosa, Sofía (Bulgaria). Autora: Tsvetana Nikolaeva © Kukiryak

Sin foco

Primero vamos a conocernos.

Esta foto la tomó Tsveti, que casi no ve debido a una miopía severa. Sus padres, sus hijos y ella tienen todos problemas visuales similares. Es hereditario y ha estado presente en la vida de Tsveti desde su época de estudiante.

Este es su balcón, donde hay lavadora, tiestos con flores y otras cosas. Así es como ella ve el mundo.

Tiene tantas dioptrías que nadie ha oído nunca hablar de ello e incluso le han dicho que no se le pueden hacer gafas nuevas. Las gafas que lleva ahora tienen cristales especiales, pero no se pueden limpiar ni reparar. Con ellas, ve incluso menos.

Además tiene cataratas, de las que se ha operado, pero que aún le dan problemas. Las gafas y la cirugía son muy caras y mucha gente con visión normal no se preocupa ni simpatiza con la gente que no puede ver. Alguna gente incluso finge ser ciega para obtener beneficios. En Bulgaria, las actitudes hacia las personas ciegas son decepcionantes y el entorno urbano en general no está adaptado para las personas con alteraciones visuales.

Solamente en la Iglesia de Sveta (Santa) Paraskeva tienen una actitud diferente hacia las personas ciegas; ahí tratan mejor a Tsveti. Es el único servicio de comidas calientes públicas donde la han tratado bien.

Tsveti a veces trabaja y ayuda a otras personas ciegas de Sofía. También vive con un hombre que está peor que ella: tuvo un derrame cerebral. Ella le trae comida y él se le queja. Pero, a pesar de todo, él también la cuida a ella a veces, cuando se pone muy enferma.

A otras personas del grupo esta foto nos recuerda al ojo del huracán: algo que no podemos ver, pero que viene hacia nosotros, con el cambio climático.

A pesar de las dificultades a las que se enfrentan las personas ciegas y con alteraciones visuales, la vida sigue. Hay una luz al final del túnel.