Santiaguco, nostalgia del pasado

Santiaguco, nostalgia del pasado
1993/95. Hombre pasiego esperando la llegada del camión cisterna en el punto de recogida con las cántaras de leche (Puerto de las Estacas de Trueba, Cantabria) © Elena Flores

Santiaguco, nostalgia del pasado

Se ríe cuando comenta que los hijos fueron más listos que él, porque marcharon «payá bajo», dónde el valle es ancho y el trabajo de las vacas menos duro. En el tramo bajo del río Pas, acercándose a la costa, la vega  se extiende en amplios márgenes dónde modernas explotaciones han sustituido los antiguos establos de pequeñas fincas periódicamente rotadas.

Señas de identidad

En la comarca pasiega perduran señas de identidad de una sociedad tradicional pastoril, aunque algunas se han perdido. Es el caso de las competiciones del salto pasiego, de los  juegos de vacas de los niños, la covada con los neonatos, las nodrizas o las plañideras.

El salto pasiego es una modalidad deportiva basada en los antiguos desplazamientos por los montes, saltando por las peñas o las lindes de piedra, mediante un palo (el palu), a modo de palanca (como en el salto de pértiga). Con los juegos de vacas, los niños reproducen las actividades de manejo del ganado aprendidas de sus mayores, utilizando palos de diferentes tamaños y formas que representan toda una ganadería. En la covada, el padre se acuesta junto a la madre durante el parto y el puerperio, recibiendo las mismas atenciones que ella. El oficio de nodriza era muy popular para las mujeres pasiegas, requeridas a menudo en la Corte para amamantar los retoños de la familia real.

El paisaje, un mosaico de fincas-cabaña decorando los montes, la organización socioeconómica, vertebrada en torno a la actividad pastoril, con la muda y el velorteo como componentes singulares y la estructura sociodemográfica, con una dispersión poblacional consecuente con una economía autárquica, de unidades familiares casi autosuficientes, son elementos identitarios que aún permanecen. Los hábitos de vida, resultado de la temporalidad de la vida trasterminante, del ritmo marcado por la rueda de las estaciones, aportan el último elemento diferenciador.  Se cierra el círculo de un sistema geográfico, económico, social, comportamental, representativo de una respuesta adaptativa.