Magia erótica y prostitución

Magia erótica y prostitución
Circa 490 a.n.e. Hetera en un banquete. Tondo de copa ática de figuras rojas. atribuida al pintor Makron. Foto de Marie-Lan Nguyen (2011) © ‘Metropolitan Museum of Art’

Magia erótica y prostitución

II La magia en la vida cotidiana de las mujeres

Incapaz de mantener relaciones con su amada, Ovidio (Amores III 7, 49ss.) culpa a los filtros mágicos. Que esta sea la única explicación que el poeta concibe para este suceso indica cuán extendida estaba la idea de que las mujeres tenían conocimientos mágicos o recurrían a ellos para atraer parejas sexuales y mantenerlas a su lado, y la fuerte creencia en la eficacia de estos procedimientos.

La literatura grecorromana explotó este estereotipo, especialmente en relatos y poemas satíricos de corte misógino como los Diálogos de cortesanas del escritor griego Luciano de Samosata (s. II d.n.e.). En ellos se recrea la supuesta vida de las prostitutas, un modelo de mujer muy alejado del ideal femenino de la época. Estos diálogos, con un importante componente de rivalidad entre ellas, son la arena perfecta en la que desarrollar esta retórica y muestran hasta qué punto el público contemporáneo asumía que las prostitutas empleaban estas prácticas. 

Luciano describe a los personajes femeninos con estos conocimientos como personas estigmatizadas por múltiples etiquetas que hacen de ellas un otro y cuya acumulación constituye el estereotipo de bruja de la época: extranjera, de clase social baja y dudosa reputación, no casada o viuda, vieja, pobre y sexualmente desinhibida. No obstante, este estereotipo sirvió también de excusa social para los hombres que gastaban su fortuna en complacerlas: estaban sometidos por sus hechizos. 

«Glícera: ¿Tú crees, Tais, que el Acarnanio se ha enamorado de ella por su belleza? ¿No sabes que Crisarión, su madre, es una maga que conoce ensalmos tesalios y sabe hacer bajar la luna? Dicen que incluso vuela por la noche. Ella es la que hizo perder el conocimiento al soldado dándole a beber sus brebajes y ahora le sacan la cosecha». (Luciano de Samosata, Diálogo de las Meretrices I 281 ss.; traducción de J.L. Navarro González)

 

Miriam Blanco Cesteros y Raquel Martín Hernández