El padre y el parto

El padre y el parto
Ca. 1633-1635. «Nacimiento de san Juan Bautista». Artemisa de Gentileschi © Museo del Prado, Madrid

El padre y el parto

V Acogida y primeros vínculos

 

La escena representa a san Juan Bautista, recién nacido, atendido por cuatro mujeres, en el centro del lienzo, mientras, a la izquierda, hay un segundo grupo de figuras: Isabel, la madre, acostada atendida por otra mujer después del parto, y su marido, Zacarías, anciano, escribiendo, pues había quedado mudo por haber puesto en duda la palabra del ángel Gabriel que le había anunciado su nacimiento.

Habitualmente en los cuadros y grabados que representan el nacimiento de una criatura, el padre no aparece en escena u ocupa un lugar secundario y, de hecho, se ha mantenido la imagen de un marido distante durante el embarazo y un padre ausente en el momento del parto. Sin embargo, los tratados y la literatura de los siglos XVI y XVII, se insistía en que el marido debía «regalar y servir» a su mujer durante su preñez, convertir a su esposa en el centro de su atención, liberarla de trabajo y de la ansiedad; en el parto, si bien las protagonistas eran las comadres y sus ayudantes y, en casos graves, médicos y cirujanos, al padre le correspondían otras funciones, como avisar a la partera, preparar la habitación con todo lo necesario para que su esposa estuviera bien atendidas, rezar para pedir que todo fuera bien y, en casos más raros, atender ellos mismos en el parto de la criatura. [Jesús María Usunáriz Garayoa]