De poblado obrero a poblado turístico

De poblado obrero a poblado turístico
Circa 1961. Carlos Guerra, Macrina Romero, Maribel Guerra y Mari Solera, habitantes de Los Hurones (Cádiz). Al fondo, la presa de Los Hurones y los silos de cemento de la obra. Fotografía cortesía de Macrina Romero

De poblado obrero a poblado turístico

Las casas baratas y la mayoría de las chozas de Los Hurones desaparecieron con el embalse o por el efecto de las lluvias y vientos. El poblado es la única zona habitada antaño en torno a la construcción de la presa que se ha conservado. Volver de visita al poblado es para muchas familias una forma de peregrinación. ¿Quién no rondó calles y laderas cercanas en busca de ese lugar concreto desde el cual décadas atrás se divisaban los elementos simbólicos de la obra?

«La emoción que se siente cuando has sido tan feliz en un sitio… Teníamos una casita bonita, teníamos colegio, teníamos de todo. ¿Qué más podíamos pedir?», se pregunta María Fernández. «El resultado de la obra fue bello y el sitio es idílico… Pero para visitarlo; no para vivir y trabajar en aquellos tiempos. ¡Allí ha habido mucho sufrimiento humano!», afirma Juan Manuel Román.

Es deseable que el nuevo poblado turístico de Los Hurones conserve la huella de su origen y de las familias obreras que fraguaron su identidad: por dignificar sus vidas, reconocer su indispensable aportación y dar sentido a nuestro presente.