Sistemas tradicionales de salud

Los sistemas tradicionales de salud comparten una aproximación ecológica que considera la relación salud/enfermedad como el resultado del equilibrio entre la naturaleza, el cuerpo y el espíritu, con una importante dimensión afectiva. Sus prácticas surgen de la observación y del empirismo mezclados con supersticiones, de tal manera que se basan en remedios obtenidos de plantas medicinales, amuletos, ex votos y ritos protectores, que todavía se utilizan sobre todo en el parto y salud materno infantil.

La quinina y la inoculación contra la viruela son ejemplos de estos saberes tradicionales incorporados a la medicina occidental a través de dos mujeres europeas. El uso de remedios etno botánicos estuvo ampliamente extendido para todo tipo de problemas de salud en personas y en animales domésticos. Su estudio en la España rural ha sido objeto de numerosas investigaciones y publicaciones.

En muchos países de ingresos bajos estas prácticas tradicionales son todavía el principal sistema de salud asequible para sus ciudadanos, porque la densidad de profesionales de la salud es muy baja (por ejemplo, en la región africana hay 12,7 profesionales sanitarios por cada diez mil habitantes frente a los 71,9 de Europa).

Los países que se declaran en sus constituciones como Estados Multiculturales reconocen, integran y protegen los sistemas tradicionales de salud de sus poblaciones indígenas, permitiendo la incorporación de sus agentes al sistema sanitario nacional previa capacitación en determinadas prácticas y conocimientos esenciales. En este contexto, es especialmente importante el papel de la partería tradicional. Los pueblos indígenas mantienen sus prácticas tradicionales, que perduran conviviendo con los sistemas modernos de salud y sus responsables en distinto grado de armonización.