Agua para riego y otros usos

El agua de riego representa el principal gasto de los recursos hídricos disponibles en la mayoría de las poblaciones, especialmente en las que crece la agricultura comercial de regadío orientada a la exportación. Al continuo aumento de riego destinado a agricultura comercial, se suma el gasto en agua para actividades de ocio (parques acuáticos, piscinas, campos de golf etc.). Así, las recientes limitaciones que sufren tanto las aguas superficiales como las subterráneas, suponen un preocupante problema ambiental que afecta a mujeres y hombres de todas las poblaciones.

En muchas de las poblaciones más pobres, el problema es complejo, porque, a sus limitaciones económicas para invertir en regadío se unen las consecuencias de la llamada “carrera por la tierra y el agua” del siglo XXI, en la que participan tres grupos de inversores: gobiernos de países con escasez de agua (pe: países de la Península Arábiga), gobiernos de países con agua suficiente pero temerosos de que en el futuro inmediato su sector agrícola sea incapaz de abastecer a sus grandes poblaciones en crecimiento (pe: China e India) y, finalmente, grandes empresas privadas, generalmente de países occidentales, que quieren tierra para cultivar biocombustibles o simplemente para vender más productos agrícolas en el mercado internacional. En todos los continentes, estos agentes compran o alquilan tierras fértiles con un acceso estratégico de agua, en países de ingresos bajos, que está generando importantes problemas a las poblaciones nativas, residentes en esos territorios.