1895 h. "Madre". Joaquín Sorolla © Museo Sorolla-Fundación Sorolla

SALUD

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Salud

Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas las personas en todas las edades es el tercero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030 propuestos por las Naciones Unidas. La salud implica cuidados físicos y emocionales, siendo el nivel de gestión ambiental que mejor representa la contribución de las mujeres a la sostenibilidad, dado que resume de manera transversal todas las responsabilidades bioculturales que han tenido que asumir: producir vida, alimentarla, cuidarla, protegerla y sanarla, además de transmitir el conocimiento acumulado sobre salud, ambiente e identidad.

Las mujeres han gestionado los recursos esenciales para la salud y la sostenibilidad —el agua, la biodiversidad y la propia vida— cuidando de los grupos familiares y actuando como sanadoras empíricas y autónomas hasta el siglo XX, cuando se desarrolla y universaliza la medicina científica occidental. Todavía mantienen ese conjunto de responsabilidades en algunas poblaciones, donde representan la principal atención sanitaria al alcance de los pobres.

La producción de vida humana es un recurso fundamental, siendo las mujeres quienes la producen y la cuidan, permitiendo así nuestra permanencia como especie biológica y como grupo social que se incorpora a la fuerza de trabajo. En los países de ingresos altos, con un creciente grado de igualdad de género, las mujeres mantienen su asimétrico empleo del tiempo y el protagonismo como cuidadoras de la infancia, de las personas discapacitadas y mayores, además de a sí mismas.

La transformación de los ecosistemas tras la revolución industrial determinó que empresas e instituciones asumieran la gestión de los trabajos relacionados con algunos servicios ecosistémicos. Pero ni unas ni otras —tampoco los hombres como colectivo— se consideran responsables primarios del mantenimiento de la vida y de los cuidados. La tarea de cuidar (que garantiza la atención a las necesidades humanas), la reproducción social y los afectos permanecen en manos de las mujeres, ya sean familiares femeninos o mujeres asalariadas, generalmente emigrantes en este caso.

La revolución industrial marca el inicio del rápido cambio ambiental que caracteriza a la época contemporánea y que se acelera extraordinariamente a raíz de la más reciente revolución en tecnología virtual, si bien se discute cuál de las dos revoluciones marca el inicio del Antropoceno —la actual época geológica, caracterizada por rápido el impacto de los seres humanos sobre la sostenibilidad, habiéndose rebasado ya tres de los nueve límites planetarios establecidos.