Febrero 2019 a

La representación del paisaje social: un campamento de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior

El arte paleolítico es una forma de expresión que constituye uno de los primeros lenguajes gráficos y formales de la Humanidad. Prehistoriadores, arqueólogos e historiadores del arte se afanan en analizar estilos, estéticas, técnicas y un largo etcétera.

Cuando hablamos del arte paleolítico, a todos nos vienen a la cabeza imágenes de animales, como bisontes, caballos y ciervas, entre otros. Pero son los denominados signos o ideomorfos los más abundantes. Estos han sido utilizados para dotar a este arte de una dimensión simbólica y abstracta, que ha derivado, para algunos autores, en su consideración religiosa y en una cierta desvinculación de la representación de la realidad tangible y cotidiana.

El Molí del Salt es un yacimiento en abrigo localizado en Vimbodí i Poblet (Tarragona, España) que fue ocupado por grupos de cazadores-recolectores del final del Paleolítico Superior entre los 15.000 y 13.000 años antes del presente. Las excavaciones que se vienen realizando desde 1999 han aportado una importante colección de arte mueble, en la que se incluye una pieza singular con una cronología de en torno a 13.800 años. Sobre una de las caras de una gruesa placa de esquisto, de casi 20 cm de anchura y 9 cm de altura, se grabaron siete motivos semicirculares cuyo interior se rellenó con entre 7 y 11 líneas rectas paralelas de disposición horizontal u oblicua. Su tamaño varía entre 18 y 30 mm de ancho y entre 14 y 22 mm de altura.

Los motivos fueron grabados con un objeto (posiblemente de sílex) punzante, y el análisis mediante microscopía ha permitido conocer que el orden de ejecución y el trazado de las líneas responden a una misma “manera de hacer”.

Los motivos semicirculares están dispuestos en tres niveles. El inferior (A, B y C, y medio (E, F y G) —según se muestra en la imagen superior— presentan tres motivos dispuestos de acuerdo con una misma línea de base. El inferior muestra una reducción progresiva en el tamaño de los motivos de izquierda a derecha. El superior (D) presenta un solo motivo. El lado izquierdo de la placa muestra una disminución en el tamaño de los motivos de abajo hacia arriba. Por ello, la distribución, organización y tamaño sugieren que se trata de una composición integrada construida para generar una sensación visual de profundidad progresiva basada en gradientes.

La monotonía temática, las tendencias en el patrón de grabación, la homogeneidad técnica, y la organización y distribución de las formas semicirculares permiten interpretar que los motivos forman una unidad compositiva grabada en un corto período de tiempo.

A pesar de la consideración genérica de los estudiosos del arte paleolítico que sostendrían que estas formas son símbolos, la información etnográfica permite valorar que el conjunto grabado pudiera responder a formas de cabañas o chozas, y en consecuencia estar frente a la primera imagen de un campamento. Así, los datos etnográficos de grupos humanos como los Hadza (lago Eyasi, en Tanzania), los aborígenes de Tasmania y Australia, o los !kung del Kalahari, entre otros, permiten considerar, la analogía y compatibilidad de los motivos del Molí del Salt con viviendas con forma de cúpula, también conocidas como chozas de colmenas, como se reproduce en la imagen de esta misma Pieza del mes en su modalidad “b” (acceder a través de  http://museoecologiahumana.org/piezas/).

Por el número de cabañas, la representación se correspondería con un momento de agregación de los grupos de cazadores-recolectores, en los que se forman campamentos con entre cuatro y ocho cabañas.

Esta interpretación se refuerza por la abundancia de restos arqueológicos de superficie frente al abrigo rocoso del Molí del Salt, lo que sugiere la existencia de un asentamiento al aire libre en la llanura, junto al río Milas. Por lo tanto, el grabado representa una realidad que estaba frente a los ojos del artista en el momento de la representación.

En conclusión, la placa grabada del Molí del Salt demuestra la posibilidad de interpretar algunos de los signos del arte paleolítico como representaciones de imágenes tangibles de percepciones reales. Los datos etnográficos apoyan su interpretación como la representación realista de estructuras arquitectónicas y sirven para interpretar la composición como la representación de un campamento de cazadores-recolectores. Considerada como una «imagen congelada y fotográfica» de un paisaje humano, la evidencia del Molí del Salt ofrece una visión diferente del arte paleolítico basado en una imagen social vinculada al ámbito de la vida cotidiana.

Estos grabados son uno de los pocos ejemplos de arquitectura y arte paisajístico humano documentados. Dado el significado social de los campamentos en una organización de cazadores-recolectores, es una de las primeras representaciones artísticas del espacio doméstico y social de un grupo humano.

 

Marcos García Diez es doctor en Prehistoria y profesor-investigador de la Universidad Isabel I. Sus líneas de investigación se centran en el origen de los símbolos, la datación del arte, el valor social e identitario del arte prehistórico y la gestión pública del arte prehistórico. Sus trabajos se han desarrollado yacimientos de España, Portugal, República Checa, Timor y Francia. Marcos García Diez ha sido miembro de diferentes comisiones de organismos públicos, destacando la del Patronato del Museo y Centro de Investigación de la cueva de Altamira. Por su parte, Manuel Vaquero Rodríguez es doctor en Geografía e Historia e investigador de la Universidad Rovira i Virgili y del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES). Su actividad investigadora se ha centrado en el estudio arqueológico de las poblaciones paleolíticas y mesolíticas, prestando especial atención al Paleolítico Medio y Superior. Vaquero Rodríguez ha sido el director de las excavaciones arqueológicas en distintos yacimientos correspondientes al Paleolítico Medio, Paleolítico Superior y Mesolítico. El hallazgo y descripción de la placa grabada del Molí del Salt fueron publicados en la revista PLOS One en 2015 en el trabajo Looking at the Camp: Paleolithic Depiction of a Hunter-Gatherer Campsite.