La Virgen con el Niño, Madonna Durán

1435 -1438. Madona Duran, Óleo de van der Weiden   © Museo del Prado

La Virgen con el Niño, Madonna Durán

Las interpretaciones de las imágenes de la Virgen con el niño en brazos son diversas y varían en el tiempo, algunas son controvertidas incluso dentro de las diferentes corrientes del cristianismo. Unas consideran que la Virgen María representa el aprendizaje, la sabiduría y el amor materno, mientras que otras consideran que sintetiza características de las diosas madre mediterráneas, aunando elementos compartidos en sus representaciones y conciliando doctrinas distintas.

En el siglo XV los pintores del norte de Europa incluían habitualmente los libros sagrados en las representaciones de la Virgen María, como el anuncio de la misión redentora de Cristo; el libro ocupa centro de la escena y atrae las miradas de madre e hijo, simbolizando la centralidad de la Palabra divina de la fe cristiana.

En la práctica popular, las mujeres pedían la protección de la Virgen para conseguir embarazos, nacidos vivos, partos exitosos y suficiente producción de leche, y han utilizado, especialmente durante el parto, numerosos amuletos asociados a las Vírgenes locales más próximas.