La trashumancia, Ecología Humana en estado puro

2016 h. Puente medieval de Manzanares el Real (Madrid). Miguel García Ramos © Miguel García Ramos

La trashumancia, Ecología Humana en estado puro

Si tuviéramos que buscar un ejemplo idóneo de Ecología Humana, el pastoreo sería uno de los modelos que mejor lo representan, ya que involucra, directamente, a personas, animales y medio ambiente.

Esta actividad se practica desde los orígenes de la domesticación animal, allá por el Neolítico. Desde siempre, los pastores de ganado, por la escasez de pastos, se han visto obligados, según la época del año, a desplazarse con sus rebaños a otras regiones más fértiles, llegando, incluso, a atravesar la Península Ibérica de norte a sur. A lo largo de los siglos, estos caminos se fueron estableciendo de forma fija, creándose las vías pecuarias y, por tanto, la Trashumancia.

La importancia que la ganadería ha tenido desde siempre en la economía y los beneficios de que ésta generaba a la Corona, llevó a Alfonso X a regular y ordenar la trashumancia, creando el “Honrado Concejo de la Mesta”, institución que unirá a los ganaderos trashumantes y les asegurará la existencia de tierra de pastos para sus rebaños. Eso sí, en contraprestación, tendrán que pagar un impuesto (pontazgo) a las Arcas del Rey al paso de ciertos puntos concretos de esas vías pecuarias, como son puentes o villas.

La ilustración muestra una vista del puente medieval a la entrada de Manzanares El Real (Madrid), puente que atraviesa el río Manzanares y paso obligado para la trashumancia y, por tanto, del pago del pontazgo.

Miguel García Ramos, ilustrador y comunicador gráfico.