La reproducción, base de la vida y de la evolución

1200[a C]-400[a C]. "Mujer bonita" y coste energético del embarazo y la lactancia, Tlatilco (México)  © Museo de América

La reproducción, base de la vida y de la evolución

Las figurillas femeninas asociadas a ritos de fertilidad y fecundación, con destacadas características sexuales como los grandes muslos y caderas (que representan los depósitos de grasa subcutánea glúteo-femoral), son frecuentes y muy antiguas, tanto en las denominadas venus europeas como en las llamadas mujeres bonitas mexicanas.

El principio básico de la Ecología evolutiva establece que a lo largo de su ciclo vital los individuos necesitan obtener y distribuir la energía disponible en el medio para mantenerse vivos, desarrollar su actividad física cotidiana y acumular energía de reserva en forma de grasa. En la etapa pre-reproductora ambos sexos necesitan energía extra para crecer y madurar y las mujeres necesitan energía adicional para la reproducción.

En la etapa reproductora aumenta mucho las necesidades energéticas de las mujeres, primero para desarrollar descendientes con grandes y costosos cerebros, y después para amamantarlos. Por ello, la fisiología femenina está diseñada para que durante el primer trimestre del embarazo aumenten sus reservas de grasa, especialmente en las regiones glúteo-femorales y mamarias, como reflejan estas figurillas universales.

La reserva de grasa que se deposita fisiológicamente al inicio del embarazo se moviliza, primero, hacia el feto en el tercer trimestre —cuando la necesita para reforzar el depósito propio graso y su rápido crecimiento cerebral— y después, tras el parto, hacia las glándulas mamarias, para alimentar a la criatura a través de la lactancia.


Foto, Joaquín Otero Ubeda